El pasado miércoles, en la clase teórica llevamos a cabo una dinámica diferente. No fuimos nosotros los que organizamos la actividad, fue Chusico quien vino a mostrarnos como el teatro de la improvisación podría sernos muy útil a la hora de desarrollar como personas y como Trabajadores Sociales.
Comenzamos recordando que era el día de la mujer, 8 de Marzo. Simplemente una reseña para mostrar como por difícil que sea, la igualdad se busca, se reivindica y se reclama. Así Juan David nos mostró como un estudio afirmaba que en más de 160 años se habrá logrado la total igualdad. Resulta irónico que algo que podemos cambiar nosotros mismos, vaya a ser tan costoso. A su vez, tener la esperanza de que lo lograremos, puede servir de motivación para todas aquellas que hoy defendemos esa justicia que reclama igualdad y derechos.
Posteriormente nos centramos en el tema del que Chusico quería hablarnos. Comenzó mostrándonos unos dados gigantes en los que aparecían reflejados pilares fundamentales para desarrollar la teoría de la creatividad, lo que nos frenaba a la hora de ser creativos y la Para ello nos hizo escribir en un papel el nivel de comunicativos que nos asignábamos a cada uno, si queríamos ser más comunicativos y qué aspecto nos frenaba a la hora de ser comunicativos. Nadie se calificó con un 0, pero tampoco nadie considero que se merecía un 10. Fue necesario que Chusico nos explicase que todos éramos un 10de comunicativos, porque todas las expresiones comunican. Es decir, nos habíamos calificado de comunicativos sin entender realmente lo que significa ser comunicativo.
La primera actividad dinámica que hicimos fue levantarnos de forma enérgica de la silla y movernos por la clase. Se trataba de localizar con los ojos cerrados, objetos que habitualmente están en el mismo lugar, para ver como no les prestamos atención. Sin embargo luego nos preguntaron a cerca de la posición del profesor, que se movía por toda la clase al igual que el resto. En este caso, todos sabíamos donde se encontraba. Por último seguimos dando vueltas por toda la clase, mirando a los ojos al resto de compañeros. Suponemos que esta última actividad tenía como objetivo, afianzar confianza con aquellas personas que vemos a diario y sin embargo no son de nuestro círculo estrecho de relaciones.
Una vez realizada esta actividad, nos colocamos en un circulo de forma que todos pudiésemos vernos. Cada uno de nosotros recibimos una bufanda, de las cuales había aproximadamente, 8 de cada color. Una vez distribuidas las bufandas, nos tapamos los ojos con ella e intentamos buscar a todas aquellas personas que llevaban la bufanda del mismo color que nosotros sin poder ver. Aunque parezca sencillo, el gran volumen de personas que nos encontrábamos allí gritando nuestro color, dificultaba la escucha de las personas que poseían la bufanda del mismo color.
Cuando terminamos la actividad de las bufandas, recibimos una pelota con un emoticono plasmado. Se trataba de reconocer ahora a aquellas personas que tenían el mismo emoticono que nosotros sin hablar. Simplemente debíamos hacer gestos que identificasen nuestra pelota con nuestra cara. De mismo modo que con las bufandas cada grupo fue conformándose, algunos de forma más rápida y otros no lo lograron.
Después de esta actividad todos nos sentamos en nuestros respectivos sitios. De forma más o menos voluntaria, ocho personas salieron al centro de la clase. Fueron colocadas en 2 filas de forma que ambas personas tenían que mantener un diálogo basado exclusivamente en preguntas. En ocasiones Chusico, comenzaba la pregunta como trampa para que respondiésemos sin pregunta, es decir, se introdujo en el grupo para mostrarnos así el poder de la improvisación. Este ejercicio consistía por tanto en reconocer cuando nos confundimos, en saber decir que si y añadir más información y por supuesto en saber improvisar.
Como grupo consideramos que todos estuvimos muy participativos en la actividad y que dentro de que fue una dinámica diferente a lo habitual, nos enseñaron claves muy relevantes a la hora de gesticular o de expresarnos. Debemos tener en cuenta siempre que aquello que pensemos y expresemos va a terminar sucediendo y que el cerebro puede ser controlado por el cuerpo. Así pues, comprendimos como las manos, los ojos y la boca son las tres partes del cuerpo que más comunican. Unido a todo ello debemos saber que la fama, el poder, el dinero y los grupos son ladrones de la comunicación. Por último y concretando en nuestro grupo, fue muy importante el matiz de reconocer el error y no por ello avergonzarnos de él.
Como conclusión, mencionar que fue una de las actividades en las que más hemos aprendido, puesto que consideramos que estas habilidades serán desarrolladas en nuestro futuro profesional pero también en nuestro presente, a la hora de exponer y también en nuestras actividades cotidianas. Muchas veces no somos conscientes de la forma en que comunicamos y mucho menos del control que podemos llegar a tener sobre el aspecto comunicativo. Nos quedamos con la idea de que comunicar no solo es hablar. Es mirar, gesticular y expresar.
Comenzamos recordando que era el día de la mujer, 8 de Marzo. Simplemente una reseña para mostrar como por difícil que sea, la igualdad se busca, se reivindica y se reclama. Así Juan David nos mostró como un estudio afirmaba que en más de 160 años se habrá logrado la total igualdad. Resulta irónico que algo que podemos cambiar nosotros mismos, vaya a ser tan costoso. A su vez, tener la esperanza de que lo lograremos, puede servir de motivación para todas aquellas que hoy defendemos esa justicia que reclama igualdad y derechos.
Posteriormente nos centramos en el tema del que Chusico quería hablarnos. Comenzó mostrándonos unos dados gigantes en los que aparecían reflejados pilares fundamentales para desarrollar la teoría de la creatividad, lo que nos frenaba a la hora de ser creativos y la Para ello nos hizo escribir en un papel el nivel de comunicativos que nos asignábamos a cada uno, si queríamos ser más comunicativos y qué aspecto nos frenaba a la hora de ser comunicativos. Nadie se calificó con un 0, pero tampoco nadie considero que se merecía un 10. Fue necesario que Chusico nos explicase que todos éramos un 10de comunicativos, porque todas las expresiones comunican. Es decir, nos habíamos calificado de comunicativos sin entender realmente lo que significa ser comunicativo.
La primera actividad dinámica que hicimos fue levantarnos de forma enérgica de la silla y movernos por la clase. Se trataba de localizar con los ojos cerrados, objetos que habitualmente están en el mismo lugar, para ver como no les prestamos atención. Sin embargo luego nos preguntaron a cerca de la posición del profesor, que se movía por toda la clase al igual que el resto. En este caso, todos sabíamos donde se encontraba. Por último seguimos dando vueltas por toda la clase, mirando a los ojos al resto de compañeros. Suponemos que esta última actividad tenía como objetivo, afianzar confianza con aquellas personas que vemos a diario y sin embargo no son de nuestro círculo estrecho de relaciones.
Una vez realizada esta actividad, nos colocamos en un circulo de forma que todos pudiésemos vernos. Cada uno de nosotros recibimos una bufanda, de las cuales había aproximadamente, 8 de cada color. Una vez distribuidas las bufandas, nos tapamos los ojos con ella e intentamos buscar a todas aquellas personas que llevaban la bufanda del mismo color que nosotros sin poder ver. Aunque parezca sencillo, el gran volumen de personas que nos encontrábamos allí gritando nuestro color, dificultaba la escucha de las personas que poseían la bufanda del mismo color.
Cuando terminamos la actividad de las bufandas, recibimos una pelota con un emoticono plasmado. Se trataba de reconocer ahora a aquellas personas que tenían el mismo emoticono que nosotros sin hablar. Simplemente debíamos hacer gestos que identificasen nuestra pelota con nuestra cara. De mismo modo que con las bufandas cada grupo fue conformándose, algunos de forma más rápida y otros no lo lograron.
Después de esta actividad todos nos sentamos en nuestros respectivos sitios. De forma más o menos voluntaria, ocho personas salieron al centro de la clase. Fueron colocadas en 2 filas de forma que ambas personas tenían que mantener un diálogo basado exclusivamente en preguntas. En ocasiones Chusico, comenzaba la pregunta como trampa para que respondiésemos sin pregunta, es decir, se introdujo en el grupo para mostrarnos así el poder de la improvisación. Este ejercicio consistía por tanto en reconocer cuando nos confundimos, en saber decir que si y añadir más información y por supuesto en saber improvisar.
Como grupo consideramos que todos estuvimos muy participativos en la actividad y que dentro de que fue una dinámica diferente a lo habitual, nos enseñaron claves muy relevantes a la hora de gesticular o de expresarnos. Debemos tener en cuenta siempre que aquello que pensemos y expresemos va a terminar sucediendo y que el cerebro puede ser controlado por el cuerpo. Así pues, comprendimos como las manos, los ojos y la boca son las tres partes del cuerpo que más comunican. Unido a todo ello debemos saber que la fama, el poder, el dinero y los grupos son ladrones de la comunicación. Por último y concretando en nuestro grupo, fue muy importante el matiz de reconocer el error y no por ello avergonzarnos de él.
Como conclusión, mencionar que fue una de las actividades en las que más hemos aprendido, puesto que consideramos que estas habilidades serán desarrolladas en nuestro futuro profesional pero también en nuestro presente, a la hora de exponer y también en nuestras actividades cotidianas. Muchas veces no somos conscientes de la forma en que comunicamos y mucho menos del control que podemos llegar a tener sobre el aspecto comunicativo. Nos quedamos con la idea de que comunicar no solo es hablar. Es mirar, gesticular y expresar.
Y nosotras
¿Somos comunicativas?

No hay comentarios:
Publicar un comentario