El pasado jueves en la clase de prácticas de la asignatura de Habilidades de Comunicación en Trabajo Social, mostramos a quién recurríamos en situaciones en las que necesitábamos ayuda. Como en el resto de actividades y tratando de mantener el anonimato de los participantes, cada uno escribimos la historia en el papel para compartirla con nuestro grupo pequeño de 2 a 3 personas. Posteriormente una historia de cada grupo sería compartida con toda la clase, teniendo la opción de hacerlo en primera persona o pudiendo leerla otro compañero en tercera persona.
Cada miembro del grupo Chachiruli escribimos nuestra historia. Desde separaciones de padres hasta traumas infantiles que se han ido superando. En ellas abarcábamos gran cantidad de dificultades y se daban situaciones muy diversas en las que habíamos recibido ayuda o no, en las que habíamos recurrido a profesionales o simplemente nos apoyábamos en nuestra familia y amigos.
Tras comentar todas las situaciones por las que habíamos pasado, llegamos a un consenso para mostrar la historia más dura y que mayor ayuda había requerido. En ella relatábamos como la madre de una de nosotras sufrió cáncer cuando nosotras teníamos 13 años. A pesar de que todo el mundo te escucha y trata de apoyarte, tienden a quitarle importancia a la situación, aun sabiendo la gravedad. Suelen mirarte con cara de pena, pensando “lo que estará pasando”. En cuanto a la ayuda que recibes es cierto que las amistades te ayudan, te apoyan en los momentos más difíciles, pero simplemente el hecho de ver como sus vidas siguen igual, te desanima. La familia configura otro de los principales puntos de apoyo, puesto que en este caso supieron responder de forma muy eficaz a la situación. Su hermano y ella vivían en casa de sus tíos cada vez que la mama de a familia era hospitalizada y nos enseñaron a ver la realidad tal y como era, me trataron como a un adulto de 13 años, confiando en mi y valorándome. En cuanto al personal sanitario, no podría englobar a todos ellos en un mismo círculo. El personal de recepción se negó a dejarla pasar para ir a visitarla en los horarios establecidos, por lo que tuvo que acceder al hospital a través de urgencias. Sin embargo cuando accedía a la habitación o a la Unidad de Cuidados Intensivos los médicos no me llamaron la atención, sino todo lo contrario, trataron de ser consecuentes.
Una de las preguntas que planteo el profesor era que qué haríamos si hubiese una próxima vez. Hemos considerado que esperamos que no haya una próxima vez, pero que la edad nos hace más fuertes y en algunos casos más frías. Creemos que si sucediese de nuevo, solo trataríamos de pasar más tiempo con nuestra familia e intentaríamos utilizar el apoyo de forma más positiva.
En cuanto a la reflexión de la clase, hemos considerado que todos los problemas que se dieron en clase estaban relacionados con la familia. Desde problemas en los que esta se implicaba, hasta problemas propios de la convivencia familiar. En todos ellos la razón que definía la situación era un problema de salud o un miembro de la familia. Creemos que en algunos casos han recurrido a ayuda profesional como la de un psicólogo, pero en general hablábamos todos de ayuda de otros miembros de la familia que han colaborado con nosotros para poder salir de esta situación. Otro matiz a destacar es que todas las personas que han relatado historias han contado las suyas propias. A nuestro parecer, es un avance que queramos compartir con nuestro grupo las experiencias vividas que han resultado difíciles para nosotros, porque ello supone que estamos adquiriendo confianza.
Cada miembro del grupo Chachiruli escribimos nuestra historia. Desde separaciones de padres hasta traumas infantiles que se han ido superando. En ellas abarcábamos gran cantidad de dificultades y se daban situaciones muy diversas en las que habíamos recibido ayuda o no, en las que habíamos recurrido a profesionales o simplemente nos apoyábamos en nuestra familia y amigos.
Tras comentar todas las situaciones por las que habíamos pasado, llegamos a un consenso para mostrar la historia más dura y que mayor ayuda había requerido. En ella relatábamos como la madre de una de nosotras sufrió cáncer cuando nosotras teníamos 13 años. A pesar de que todo el mundo te escucha y trata de apoyarte, tienden a quitarle importancia a la situación, aun sabiendo la gravedad. Suelen mirarte con cara de pena, pensando “lo que estará pasando”. En cuanto a la ayuda que recibes es cierto que las amistades te ayudan, te apoyan en los momentos más difíciles, pero simplemente el hecho de ver como sus vidas siguen igual, te desanima. La familia configura otro de los principales puntos de apoyo, puesto que en este caso supieron responder de forma muy eficaz a la situación. Su hermano y ella vivían en casa de sus tíos cada vez que la mama de a familia era hospitalizada y nos enseñaron a ver la realidad tal y como era, me trataron como a un adulto de 13 años, confiando en mi y valorándome. En cuanto al personal sanitario, no podría englobar a todos ellos en un mismo círculo. El personal de recepción se negó a dejarla pasar para ir a visitarla en los horarios establecidos, por lo que tuvo que acceder al hospital a través de urgencias. Sin embargo cuando accedía a la habitación o a la Unidad de Cuidados Intensivos los médicos no me llamaron la atención, sino todo lo contrario, trataron de ser consecuentes.
Una de las preguntas que planteo el profesor era que qué haríamos si hubiese una próxima vez. Hemos considerado que esperamos que no haya una próxima vez, pero que la edad nos hace más fuertes y en algunos casos más frías. Creemos que si sucediese de nuevo, solo trataríamos de pasar más tiempo con nuestra familia e intentaríamos utilizar el apoyo de forma más positiva.
En cuanto a la reflexión de la clase, hemos considerado que todos los problemas que se dieron en clase estaban relacionados con la familia. Desde problemas en los que esta se implicaba, hasta problemas propios de la convivencia familiar. En todos ellos la razón que definía la situación era un problema de salud o un miembro de la familia. Creemos que en algunos casos han recurrido a ayuda profesional como la de un psicólogo, pero en general hablábamos todos de ayuda de otros miembros de la familia que han colaborado con nosotros para poder salir de esta situación. Otro matiz a destacar es que todas las personas que han relatado historias han contado las suyas propias. A nuestro parecer, es un avance que queramos compartir con nuestro grupo las experiencias vividas que han resultado difíciles para nosotros, porque ello supone que estamos adquiriendo confianza.

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